Un lenguaje arquitectónico extremadamente curado, donde cada decisión proyectual tiene sentido. Los materiales —piedra, mármol, roble macizo— se eligen por su carácter y por cómo envejecen.
La luz, la textura y la proporción son protagonistas. Una arquitectura que dialoga con el entorno y transmite serenidad desde el primer recorrido.
Viviendas, caballerizas, espacios de trabajo. Buenos Aires.